Los regionalismos de los magallánicos

PREFACIO

Este ensayo de interpretación histórica tiene por objeto ofrecer algunos elementos de historia política de la región de Magallanes desde el punto de vista de la evolución de los regionalismos.

Desde 1912 en adelante se han manifestado diversas versiones y proyectos regionalistas en el territorio más austral de Chile y las demandas que cada una de esas corrientes lograron expresar, permiten dilucidar la lectura que los líderes regionalistas de cada época hicieron de la realidad social, económica y política con que se encontraron.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, marzo de 2013.-

LOS PRIMEROS REGIONALISTAS EN MAGALLANES

Solo una vez en la historia de la región de Magallanes surgieron partidos políticos regionalistas desde los propios habitantes de estas regiones: en los años treinta y cuarenta del siglo XX, cuando el centralismo santiaguino estaba agotando la paciencia de los magallánicos.

El llamado Partido Regionalista y el Partido Femenino Regional Independiente, fueron organizaciones partidarias de cierta convocatoria capaces de hacer elegir diputados, alcaldes y regidores municipales, que vivieron su momento de mayor auge en los años 40 del siglo pasado.

El Partido Regionalista de Magallanes fue fundado en 1932, a partir de la Liga Cívica (una organización local formada por un grupo de empresarios y profesionales de clase media).  En 1932 el PRM obtuvo 3.579 votos en la elección de diputados, y en la parlamentaria de 1941 obtuvo 1.060 votos.

Hay sin embargo expresiones regionalistas en la historia social y política magallánica anteriores a 1930 y que cabría destacar.

En efecto, las primeras expresiones regionalistas en el territorio de Magallanes se encuentran en los primeros dos decenios del siglo XX, cuando se produjo la implantación de la Aduana (en 1912) y se efectuaba el polémico proceso de distribución de tierras australes por parte de los gobiernos de la época: el reparto de tierras fiscales -entre 1900 y 1930– se hizo a costa de los pequeños ganaderos y colonos locales y para beneficio de las grandes empresas ganaderas.  Estos fueron las dos preocupaciones iniciales de las primeras expresiones regionalistas magallánicas: el rechazo a la implantación de la Aduana en Magallanes (con lo cual se iba a gravar el costo de los productos que ingresaban al territorio) y la queja por el modo como se estaba haciendo el reparto de tierras de Magallanes por parte del Estado y del gobierno.

Es decir, una de las primeras formas de regionalismo magallánico eran demandas asociadas a los intereses de los empresarios radicados en el territorio austral.   Lo llamaríamos un regionalismo corporativo.

Pero, al mismo tiempo, fueron surgiendo otras versiones regionalistas.  Es el caso de los primeros manifiestos regionalistas en Magallanes que envió la Federación Obrera de Magallanes a los sucesivos Presidentes de la República a Santiago, desde 1911 a 1920, donde se reclamaba representación parlamentaria para la zona (desde sus orígenes en 1843 y hasta 1932 el territorio y los habitantes de Magallanes no tenían representación en el Congreso), se exigía condiciones laborales dignas y 8 horas de trabajo y se demandaba una mayor inversión pública del Estado de Chile en las tierras australes.   Lo llamaríamos un regionalismo social.

Pero los regionalistas magallánicos de los años cuarenta y cincuenta se hundieron como alternativa política, porque se aliaron y se convirtieron en vagon de cola del tren de los liberales, los conservadores y los ibañistas.  Figuras como Emilio Salles Thurler o Manuel Chaparro Ruminot, a pesar del rol que cumplieron dentro de la política regional magallánica, nunca pudieron desmarcarse de sus alianzas con la derecha chilena.

Los movimientos ciudadanos magallánicos por la refinería de petróleo en 1948 o por el Puerto Libre en 1960, tuvieron un carácter masivo y reflejaron los sentimientos regionalistas de los magallánicos, y excedieron los límites de los partidos regionalistas de entonces.

Su contenido doctrinario es esencialmente de carácter regionalista, pero con un acento corporativo.

Esta tendencia política careció de una ideología definida, y pudo tener en la provincia de Magallanes una fácil exteriorización y un arraigo ciudadano provisorio por la distancia en que se encuentra del centro del país y por el aislamiento en que ha debido mantenerse. Propiciaba el Partido Regionalista por ello una mayor descentralización, que resulta cercana incluso con las tendencias federalistas.  Dentro del regionalismo histórico no existía unanimidad en cuanto a demandar una estructura federal en Chile. El Partido Regionalista defendía y propiciaba el Puerto Libre y reclamaba mayor preocupación para los problemas locales y para las bases económicas de la región, especialmente para la industria agropecuaria.

TODOS LOS REGIONALISMOS POSIBLES

Hacia los años sesenta y setenta, los restos y ultimos líderes regionalistas magallánicos, se opusieron políticamente a los gobiernos de Frei Montalva y Salvador Allende y apoyaron decididamente el régimen militar de Augusto Pinochet.

Leemos en la Enciclopedia Chilena: “Políticamente, el Partido Regionalista de Magallanes ha exteriorizado tendencia derechista y en diversas ocasiones ha prestado su concurso a candidatos de esta tendencia.   En julio de 1951 participó en la Convención Presidencial realizada en Santiago, junto a los partidos Liberal, Conservador Tradicionalista y Agrario Laborista (sector de Jaime Larraín). Para este efecto, envió sus delegados a Santiago. Esta convención proclamó la candidatura presidencial de Arturo Matte Larraín, a quien el Partido Regionalista de Magallanes apoyó con todos sus efectivos y recibió solemnemente en Magallanes”.

Desde esta perspectiva histórica, quién dice “regionalista” en la historia política de Magallanes, dice un político de inspiración liberal o conservadora, o sea se sitúa en la derecha del espectro político aunque en el discurso trate de presentarse como independiente de derecha e izquierdas.

Pero el regionalismo liberal o conservador de los años 50 en Magallanes, no ha sido la única expresión regionalista que ha surgido en las regiones australes de Chile.  Los recientes movimientos sociales como el Movimiento Magallanes Se Levanta de 2009 y 2010 o el paro del gas de enero de 2011 liderado por la Asamblea Ciudadana de Magallanes, reflejan el surgimiento de nuevas vertientes regionalistas, en la medida en que expresan sentimientos regionalistas que no se inspiran necesariamente en las recetas ideológicas neoliberales.

No hay un solo regionalismo en Magallanes: hay varios regionalismos con proyectos políticos y sociales distintos.  Es evidente que no basta con elegir representantes con apellido regionalista: es en el juego de alianzas políticas que se dá en la vida real, donde esos regionalismos se ponen a prueba en su coherencia.

Así como hay un regionalismo de derecha o liberal, que se disfraza de “independiente o de apolítico”, hay también en Magallanes un regionalismo progresista, humanista  e incluso de izquierda, que asume e incorpora las nuevas tendencias e ideas que surgen desde la ciudadanía y de los cambios ocasionados por la globalización y la toma de conciencia de las multitudes.

Subyace en la conciencia colectiva de los magallánicos un regionalismo social y corporativo, inspirado en las demandas de las organizaciones gremiales y sindicales, un regionalismo sentimental, alimentado por el uso frecuente de la simbología y ciertos elementos culturales regionales creados en decenios recientes,  y un regionalismo político, con varias vertientes ideológicas y doctrinarias que apunta hacia la autonomía regional o a grados distintos de descentralización y regionalización.

En la actualidad, la mayor parte de las fuerzas políticas y sociales existentes en la región de Magallanes son portadoras y han hecho suyas las demandas y aspiraciones regionalistas de los ciudadanos residentes en estos territorios australes.  En la política magallánica y patagónica, el regionalismo del siglo XXI ha dejado de ser patrimonio de un solo lider o de un partido político en particular, para incorporarse en distintas versiones y tendencias.

LAS AGENDAS CAMBIANTES DEL REGIONALISMO MAGALLÁNICO

Cuando se formó el Partido Regionalista de Magallanes en 1932 sus demandas y planteamientos eran regularmente coherentes:

a) “Que el Estado vaya a la formación de grandes provincias, por cuando el País está compuesto de diferentes regiones perfectamente demarcadas por sus condiciones naturales, que hacen indispensable una descentralización gradual y paulatina orientada hacia el federalismo”.

b) “Que se establezca en Magallanes el sistema de Gobierno Federal. En el carácter el Partido Regionalista de Magallanes expresa su más alto nacionalismo, declarando que la Provincia de Magallanes seguirá siendo parte integrante e inseparable de la República”.

Luego en sus orígenes, el regionalismo político de los años de 1930, las demandas principales se reducían a la formación de “grandes provincias”, a una descentralización gradual y al modelo federal, pero entendiendo siempre a Magallanes como una región integrante del Estado de Chile.   El regionalismo originario entonces era político y estaba centrado en los aspectos formales de la estructura administrativa y política del Estado y propugnaba el federalismo, pero dejando intacto el modelo de desarrollo vigente y descuidando el medio ambiente.

Los regionalismos magallánicos, en sus distintas versiones y épocas, hubieron de enfrentarse a por lo menos tres grandes proyectos regionalizadores y descentralizadores intentados a lo largo del siglo XX.  El proyecto descentralizador del gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) que apuntaba a trasladar a las regiones algunas atribuciones y recursos (Corporación de Magallanes); el proyecto descentralizador inconcluso de la Unidad Popular (1970-1973) que apuntaba a generar asambleas provinciales y mecanismos plebiscitarios; y el proyecto regionalizador de la dictadura militar (1973-1990) copiado del modelo regional francés y que implantó una estructura de “regionalización centralizada”.

Frente a cada uno de estos diseños regionalizadores, los regionalistas tradicionales terminaron oponiéndose al proyecto de Frei o de Allende y apoyando y aplaudiendo la regionalización establecida por el régimen militar en Chile y en Magallanes.

En cambio, en los inicios del siglo XXI, las demandas regionalistas -por ejemplo lideradas por la Asamblea Ciudadana de Magallanes- apuntan a producir cambios en el modelo de desarrollo y a introducir mecanismos de democracia participativa al interior del sistema político.

La Asamblea Ciudadana de Magallanes hoy sostiene un proyecto y una visión alternativa del desarrollo de la región, una visión social de la descentralización, de fortalecimiento del rol del Estado y de la ciudadanía organizada dentro del gobierno y administración de las regiones, de progreso en materia de desarrollo sustentable y de una matriz energética sustentable, basada en el principio de la soberanía energética, en el respeto a la biodiversidad y a la protección de los recursos naturales, sobre la base de un cambio político y constitucional que otorgue autonomía, facultades y recursos a las regiones y las comunas.

En un nuevo escenario social y político, se está comenzando a configurar un regionalismo del siglo XXI en la Patagonia.

FUENTES Y REFERENCIAS

XII Jornadas Nacionales de Regionalización: Hacia el Estado Regional en Chile. Punta Arenas, 2005. Corchile.

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