La explosión de las regiones

A lo largo de los dos últimos gobiernos en Chile y especialmente durante el gobierno de la coalición de derecha, en el país se ha producido una notoria eclosión de las demandas, las movilizaciones ciudadanas y de los sentimientos regionalistas.  En una secuencia que sorprendería al observador, Magallanes, Aysén, Calama, Freirina, Corral, Isla de Pascua, Arica, Tocopilla… son expresiones locales y regionales que ponen de relieve la extensión y profundidad de la indignaciónh ciudadana con los efectos perversos del centralismo y el neoliberalismo.

Asistimos en los hechos y en todo el país, al fracaso del centralismo neoliberal.

En un orden global dominado por las tecnologías de la información y las comunicaciones, la ubicuidad de los ciudadanos, los movimientos y las causas, las protestas ciudadanas regionales en Chile han repercutido inmediatamente en el espacio público nacional e incluso internacional y han producido efectos multiplicadores que han significado la caída de ministros y han contribuido significativamente al desastroso deterioro de la popularidad del gobierno y del Presidente.

Cuando las redes sociales y algunos medios de comunicación han mostrado las dramáticas escenas de fuerzas policiales actuando  con violencia desmedida y reprimiendo masivamente a los ciudadanos de Aysén, de Freirina, de Calama, de Corral, solo están poniendo en pantalla el drama de las regiones y comunas que reclaman mejor salud pública y mejores servicios públicos, y reciben a cambio gases lacrimógenos y contingentes de policías enviados por el gobierno central.

Las regiones y comunas aisladas y deterioradas en su calidad de vida reclaman soluciones… y el gobierno central les envía policías de fuerzas especiales, especialmente preparadas para reprimir violentamente.

Pero esta eclosión regionalista no es solo de ahora.

CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y ASAMBLEAS CIUDADANAS  EN REGIONES.

No es un fenómeno nuevo: desde la epoca de la dictadura numerosos actores sociales y políticos fueron construyendo propuestas regionalistas.  Pero, durante la prolongada etapa de la transición, la formación de partidos y movimientos regionalistas de contenido ecologista, económico, identitario o sociopolítico, no ha garantizado ni obtenido modificar lo esencial de las estructuras centralistas de poder y las reformas introducidas a la institucionalidad política y administrativa no han cambiado el eje del modelo político y económico centralista.

La demanda de las regiones hoy -dentro de su aparente diversidad y de las innumerables particularidades locales- se centra en el reclamo por la toma de decisiones centralistas, por la percepción de postergación, abandono y aislamiento en que se sienten las comunas y las regiones respecto del centro político y económico, por el flagrante desequilibrio en la distribución de los recursos y los beneficios,  en la lentitud de los procesos burocráticos y administrativos para resolver problemas y urgencias locales.

El modelo neoliberal hace crisis también en y por sus regiones, porque a la concentración política del poder en un centro institucional (Santiago) se suma la concentración económica territorial y el centralismo empresarial cuya capacidad de absorción de recursos (naturales, energéticos…) es exactamente equivalente a la concentración de la riqueza en los centros corporativos de la capital.

En la construcción socio-política de las agendas de las regiones y de las comunas en movimiento, las asambleas ciudadanas son un eje articulador de las demandas y propuestas y un espacio de convergencia de los movimientos sociales, las organizaciones de base y las militancias comprometidas con la causa.  Con frecuencia, las agendas de las asambleas ciudadanas no recogen solo las demandas actuales y prioritarias, sino también ponen sobre la mesa viejas aspiraciones no resueltas, sentimientos e identidades de antigua data y propuestas de solución que se combinan con las urgencias del presente.

Hoy existen en Chile más asambleas ciudadanas que ciudades en estado de movilización, (Ver: http://coordinadoradeasambleasmetropolitanas.blogspot.com/), así como hay asambleas ciudadanas que se extienden por todo el mundo (ver: http://www.asambleas-ciudadanos.net/index.php?lang=es).

Tanto en Calama, como en Aysén, en Magallanes, en Freirina y ahora en Tocopilla, las asambleas ciudadanas (conglomerados de trabajo unitario con amplia capacidad de convocatoria y movilización y con fuerte repercusión mediática), han sido el actor crítico central en el despliegue de las aspiraciones y demandas regionalistas y locales alrededor de sus agendas.

LOS DOS CENTRALISMOS DE CHILE

No se puede perder de vista, para comprender la esencia del problema de las demandas de las regiones en el Chile de hoy, que el modelo de desarrollo dominante ha producido (y heredado) un tipo de Estado y de administración piramidal, vertical y centralizado, que concentra todos los procesos de decisió de las políticas públicas en un centro rector único nacional, pero, al mismo tiempo, que funciona mediante un sistema económico altamente concentrado que favorece la centralización de las decisiones empresariales y económicas, de la inversión y del capital.

La gente reclama contra el centralismo estatal, pero junto a este centralismo administrativo y político, funciona un poderoso centralismo corporativo y empresarial y ambas formas de centralismo se nutren, se retroalimentan y se complementan.

En este contexto, las regiones reclaman más participación y desde Santiago se les conceden algunas migajas en la forma de bonos y otros beneficios paliativos.

En definitiva, las regiones y la ciudadanía de las regiones perciben que son utilizados por los poderes económicos, corporativos y empresariales como territorios de explotación y extracción de recursos naturales, financieros, económicos y humanos para beneficio de un solo centro político-económico-comunicacional de decisiones radicado en la capital del país.

Cada vez es más evidente en Chile, y los ciudadanos toman conciencia en forma cada vez más amplia y colectiva, que las regiones en este Estado subsidiario y en este sistema neoliberal, operan como periferias dependientes, como espacios de dominio, de extracción, de explotación y de poder subordinado, como lugares subsidiarios donde la hegemonía se resuelve en una capital lejana.

Cuando en Chile tenga lugar el proceso de construcción de una asamblea constituyente y de una nueva Constitución, proceso ciudadano que ya se ha puesto en movimiento, será necesario formular un nuevo pacto político e institucional, una nueva relación entre el Estado central y las regiones, un nuevo contrato social y territorial  que apunte hacia mayores rangos de autonomía, de participación, de descentralización y de fortalecimiento de la ciudadanía regional y local.

Manuel Luis Rodríguez U.

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