Fundamentos geopolíticos del desarrollo de la región de Magallanes en el siglo XXI

PREFACIO.

Históricamente, la región de Magallanes ha sido considerada como un territorio alejado y extremo del territorio nacional, dándose una doble relación de centralismo y dependencia. Desde el punto de vista geográfico, la condición extrema o excéntrica del territorio austral con respecto a los centros de poder.

El análisis geopolítico ofrece un conjunto de categorías que permiten comprender cuál es la posición y el rol geopolítico de un territorio, respecto del centro y sobre todo respecto de sus propias condiciones de desarrollo.

Lo geopolítico releva de una determinada representación del espacio geográfico –y de las demás formas de espacio- en su relación con las comunidades humanas que allí residen y con el poder que allí ejercen, representación simbólica que reside en la mente y en el subconsciente individual y colectivo de los individuos y los grupos humanos organizados.

La reflexión y el análisis geopolítico obedecen a una ecuación “territorios + comunidad humana + poder”.

En el análisis geopolítico cabe distinguir a los factores permanentes o estructurales, tales como el territorio, el espacio y su interrelación; el espacio-tiempo; la posición, en términos de centralidad y periferia; la localización; las escalas del espacio-territorio; las redes, líneas y puntos dentro del espacio-territorio; el poder y la potencia insertos en los espacios y territorios; y las arenas del poder; de los factores dinámicos, tales como las tendencias centrífugas y centrípetas; la conciencia y representación del espacio-territorio; la apropiación del territorio y los espacios; las áreas de influencia; y la polaridad autonomía-dependencia.

Claude Raffestin postula que “Un territorio es un estado de la naturaleza en el sentido en que Moscovici define esta noción; él alude a un trabajo humano que se ejerce sobre una porción de espacio, la cual no se relaciona con un trabajo humano, sino con una combinación compleja de fuerzas y de acciones mecánicas, físicas, químicas, orgánicas, etc. El territorio es un reordenamiento del espacio, cuyo orden se busca en los sistemas informáticos de los cuales dispone el hombre por formar parte de una cultura. El territorio puede ser considerado como el espacio informado por la semioesfera (semioesfera = conjunto de signos; todos los mecanismos de traducción, que se emplean en las relaciones con el exterior, integran la estructura de la semioesfera) […]. Los arreglos territoriales constituyen una semiotización del espacio, espacio progresivamente “traducido” y transformado en territorio. […]. Las mallas, los nudos y las redes son invariantes en el sentido en que todas las sociedades, desde la prehistoria hasta nuestros días, las han movilizado en sus prácticas y con sus conocimientos, pero en grados diversos y con morfologías variables. Con las civilizaciones contemporáneas, la tercera invariante que se privilegia es la red.” ([1])

En síntesis, lo geopolítico es relacional, es decir, está asociado al estudio de determinadas formas de relación espacio-hombre y hombre-hombre en el espacio, en términos que implican la apropiación (material, mental y virtual) de los territorios y espacios.

En este ensayo utilizamos y aplicamos -desde una perspectiva multidisciplinaria- algunas categorías del análisis geopolítico aplicadas a la historia del desarrollo de la región de Magallanes e intenta proyectar algunas tendencias prospectivas hacia el futuro. Todo análisis geopolítico constituye una interpretación normativa de la relación existente entre el territorio y la comunidad humana que vive en el, lo que permite “leer e interpretar” el desarrollo en ese territorio a través de su trayectoria histórica.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, abril de 2014.-

RESUMEN

 

La región de Magallanes, ubicada en el espacio patagónico austral, ocupa una posición a la vez, periférica respecto de los centros de poder político y económico en el territorio nacional y de centralidad respecto de los espacios marítimos, oceánicos y antárticos. Se trata de un espacio que se ha construido como territorio con rasgos de identidad, vocación productiva propios, aunque situados como periféricos y dependientes dentro de la estructura y división del trabajo a escala nacional, continental y mundial. Las variables geopolíticas fundamentales que determinan el desarrollo de la región de Magallanes se refieren al aislamiento geográfico, a la falta de integración, al centralismo nacional y regional y a la percepción de aislamiento de sus habitantes y actores sociales y económicos. La región de Magallanes es el espacio donde se hace más evidente y aguda la desigualdad territorial, que afecta a su desempeño económico y productivo, a su integración con el territorio nacional y a la calidad de vida de sus habitantes, condicionados por un conjunto de factores geopolíticos.

 

CONCEPTOS CLAVES

 

Desigualdad territorial. Análisis geopolítico. Centralismo. Descentralización. Desarrollo periférico.

 

ALGUNAS PREMISAS GEOPOLITICAS DEL DESARROLLO DE MAGALLANES

 

¿Es Magallanes una región de interés geopolítico para Chile?

 

No siempre Magallanes ha sido una zona de interés geopolítico para el Estado de Chile.

Magallanes nace en el imaginario colectivo de Chile, gracias a una intuición geopolítica del Libertador Bernando O’Higgins y del Gobierno del Presidente Manuel Bulnes.

Hay períodos de la historia de Magallanes en que una combinación de centralismo y de voluntarismo pionero autónomo ha dado como resultado un cierto nivel de abandono de los centros de poder respecto de la región.

Es posible leer e interpretar la historia de la región de Magallanes a través del criterio del rol ejercido por el Estado con momentos de mayor o menor incidencia en el desarrollo, destacando períodos en los que la acción promotora e incluso planificadora del aparato público ha impulsado la iniciativa y el progreso de sus habitantes, comparado con otros períodos en que la sensación de abandono y de lejanía se ha acentuado, porque las voces regionales y sus demandas y aspiraciones no han sido suficientemente escuchadas en el nivel central. ([2])

Podría afirmarse que Magallanes ha sido un territorio de interés geopolítico para el Estado de Chile principalmente en función de tres variables: de la posición geoestratégica de Magallanes en el extremo austral del continente, de su proximidad con los territorios antárticos y de la existencia de considerables reservas de hidrocarburos, energías renovables no convencionales y materias primas y recursos naturales.

Pero, además, el interés geopolítico de Chile por Magallanes está asociado a una historia particular del desarrollo regional. Desde los inicios de la colonización chilena en la Patagonia austral, el desarrollo de la región de Magallanes ha seguido una trayectoria distinta de aquella que siguieron el resto de las regiones de Chile: la historia y la geografía del desarrollo regional de Magallanes también son parte de la diferencia que caracteriza a esta zona.

 

Origen y expansión de una economía ganadera de exportación

 

El desarrollo de la región de Magallanes ha dependido en gran medida -a lo largo de su historia- de algún determinado recurso natural y/o energético, dando forma a una estructura productiva de rasgo mono-productor.

En los inicios de la colonización chilena en la Patagonia austral, Magallanes dependió de la producción del carbón ([3]), para más tarde integrarse en los flujos y mercados internacionales mediante lo que hemos denominado una “economía ganadera de exportación” (1880-1950)   ([4]).

Puede afirmarse que el territorio de Magallanes, desde la década de los años 60 y 70 del siglo XIX, vivió su propio proceso de globalización avant-la-lettre, donde las sucesivas corrientes migratorias inducidas, la inversión exógena y endógena, el poblamiento del ecúmene territorial, y el incipiente desarrollo industrial, bancario, marítimo y naviero se combinaron con la introducción de productos de la economía regional patagónica en los circuitos comerciales europeos, generando una dinámica geopolítica y geoeconómica de inmigración, radicación productiva y desarrollo dentro de un territorio ubicado en el extremo más alejado del país.

Entre 1870 y 1930 aproximadamente, el territorio de Magallanes y el puerto de Punta Arenas se convirtieron en un polo de desarrollo que atraía capitales y mano de obra y cuyas ondas expansivas del comercio, la navegación, la conectividad terrestre y marítima, los flujos migratorios y la inversión alcanzaron hasta toda la costa atlántica patagónica.   En ese período de desarrollo expansivo, se combinaron un Estado presente y proclive a apoyar las iniciativas y a desarrollar la infraestructura, con un fuerte proceso de atracción de capitales y de mano de obra especializada.

Literalmente, en el período mencionado, el puerto de Punta Arenas operó como la capital económica y principal emporio comercial de toda la Patagonia.

La I y II guerra mundial impactaron el desarrollo magallánico y las exportaciones ganaderas, al producirse prolongadas interrupciones del flujo mercantil de Magallanes a Europa como consecuencia de la guerra submarina en el Atlántico.

Los efectos de las dos guerras se agravaron y acompañaron además con la crisis económica de 1929, con lo que desde 1914 el desarrollo de la región austral experimentó un prolongado ciclo de recesiones sucesivas hasta fines de la década de 1940. ([5])

El quiebre de la economía ganadera de exportación, que se prolongó hasta los inicios de los años 50, deterioró las condiciones de trabajo e interrumpió los flujos migratorios y de inversión desde Europa, acelerando la demanda para que el Estado de Chile invierta más intensamente en la región para suplir las carencias del mercado.

 

Movimientos sociales y descentralización

 

La persistencia del sentimiento de abandono y de lejanía por parte de los magallánicos en su relación con los centros de poder político y económico, indica que el centralismo es mucho más que una estructura asimétrica de poder y de distribución de recursos.

La mayor parte de los grandes movimientos sociales que han caracterizado la memoria colectiva y la historia social y política de Magallanes desde principios del siglo XX, ha estado marcada por la demanda regionalista y descentralizadora, por la aspiración de ser objeto y sujetos de políticas públicas decididas desde la región, desde la realidad de este territorio singular. [6]

Para los magallánicos, es un sello de identidad la persistencia de un sentimiento regionalista profundo construido sobre la base del permanente rechazo al centralismo y de afirmación del carácter pionero y casi autónomo del esfuerzo familiar, individual y colectivo con que se construyó la región, desde mediados del siglo XIX.

Perciben los magallánicos que el centralismo de que se sienten víctimas, no es solamente la persistencia de estructuras de poder y de decisión fuertemente dependientes del centro político y administrativo del Estado. Hay también vigente y funcionando un potente centralismo corporativo y empresarial que los afecta y los distancia del centro del país.

Luego, hay un correlato directo entre centralismo y demanda de descentralización, regionalización y desconcentración. Los magallánicos reclaman descentralización y regionalización, así como desconcentración, precisamente porque perciben por una experiencia acumulada por generaciones, que el centralismo los afecta a todos y limita el desarrollo y el crecimiento de la región.

En el regionalismo magallánico reside también una paradoja no resuelta: los magallánicos de origen reivindican el carácter pionero del esfuerzo de creación, emprendimiento y construcción del desarrollo de la región, pero al mismo tiempo, todos saben que ninguna iniciativa (personal, grupal o empresarial) se ha forjado en el territorio austral sin el aporte del Estado.

Cada proyecto e iniciativa que ha fructificado en Magallanes, ha sido gracias a la combinación de esfuerzo individual, grupal y familiar o colectivo, más el aporte, el estímulo, la burocracia y la ayuda del Estado a través de sus instituciones y políticas públicas.

 

Ciclos productivos y energéticos en el desarrollo regional

 

Desde mediados del siglo XX hasta el presente, el desarrollo económico y productivo de la región ha girado alrededor de los hidrocarburos como actividad extractiva con un incipiente desarrollo industrial: es el denominado “ciclo del petróleo y del gas”.

La energía y los recursos energéticos de los que dispone el territorio magallánico han influido la orientación del desarrollo de la región y de sus territorios, al tiempo que los procesos productivos (asociados principalmente a la ganadería ovina extensiva, la extracción de carbón, petróleo y gas natural, y la navegación marítima y pesca), se encuentran entre los factores causales de los sucesivos procesos migratorios que han determinado el poblamiento de la región.

En las condiciones del siglo XXI y de la mundialización de los intercambios, así como de los escenarios globales y nacionales de crisis por escasez energética, la región de Magallanes se encuentra en un “umbral de decisión estratégica” donde, a partir de un esfuerzo efectivo y sistemático del Estado, en alianza con actores sociales y empresariales, se promueva la aplicación de proyectos que incorporen energías no convencionales y alternativas a la matriz energética regional, potenciando las ventajas comparativas que posee el territorio regional en esta materia: energía eólica, biomasa, mareomotriz, entre otras.

 

Poblamiento, flujos migratorios e identidad

 

La construcción identitaria de la región magallánica ha sido el resultado del cruce e integración de diferentes aportes migratorios y socio-culturales provenientes del sur de Chile y de ciertas regiones de Europa, corrientes de poblamiento y radicación y flujos migratorios que tuvieron lugar principalmente entre los últimos 30 años del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Entre la segunda mitad del siglo XX y los primeros decenios del siglo XXI los flujos migratorios que atraviesan el territorio magallánico y patagónico, siguen la tendencia histórica en la que Magallanes atrae mano de obra para sus actividades productivas desde las regiones del sur y centro-sur de Chile y genera la emigración de jóvenes estudiantes magallánicos que buscan nuevas opciones de formación universitaria en el centro de Chile o en Argentina.

Las principales variables del poblamiento territorial de la región de Magallanes, desde sus orígenes históricos hasta el presente, pueden sintetizarse en dos conceptos:

a)      La permanencia y continuidad de los flujos de inmigración de mano de obra atraída por las condiciones de trabajo y económicas de la región; y

b)     La continuidad de los flujos de emigración de las generaciones jóvenes atraídos por la mayor oferta de estudios en centros educacionales del resto de Chile o de Argentina.

Por lo tanto, las principales premisas geopolíticas que determinan el desarrollo de Magallanes son:

a)      La condición geográfica extrema y periférica del territorio austral con respecto al centro político del Estado de Chile, determina la situación de desigualdad territorial y al conjunto de las condiciones de vida de sus habitantes;

b)     La centralidad del territorio de Magallanes respecto de los espacios marítimos australes y antárticos;

c)      La condición vinculante y bi-oceánica de la región de Magallanes respecto de los espacios marítimos australes a través de tres estrechos (de Magallanes, Beagle y paso Drake);

d)     La dotación de recursos naturales, minerales y energéticos del territorio austral.

En Magallanes se produce por lo tanto, una combinación de desarrollo periférico y desigualdad territorial. Y este es el contexto donde se ha dado el poblamiento de la región.

En las condiciones del siglo XII, el poblamiento de la región más austral de Chile, sigue siendo profundamente dependiente de las condiciones geográficas, del aislamiento y las dificultades de conectividad, así como del acceso a servicios y oportunidades.

Cuando se plantea el concepto de “poblamiento productivo” como una meta posible y una orientación del desarrollo presente y futuro de Magallanes, aparece nuevamente la situación de desigualdad territorial.

La región dispone de un amplio sistema de normas de excepción vigentes desde la década de los años 80 del siglo pasado las que en su conjunto debieran estar destinadas a producir estímulos suficientes al crecimiento y al desarrollo. ([7])

Sin embargo, los estudios disponibles permiten cuestionar esta premisa. La diversidad temporal de estas normas no asegura coherencia ni garantiza resultados. En particular, la evidencia disponible no establece una correlación directa entre la aplicación permanente de las normas de excepción y un incremento de los niveles de crecimiento de la economía regional, o de un aumento de la productividad (del capital o del trabajo) ni que dichas leyes hayan contribuido efectivamente a mejorar la calidad del empleo y las condiciones de trabajo en la región. ([8])

Desde una perspectiva geopolítica y político-institucional sigue teniendo sentido en Magallanes apuntar hacia la formulación de un Estatuto para el Desarrollo de la Región que integre todas las normas e incentivos especiales y hacia la creación de una Corporación para el Desarrollo de la Región, que opere como el organismo regional descentralizado, participativo y orientador del desarrollo regional.

 

La cuestión de la desigualdad territorial

 

Un concepto clave para comprender la condición geopolítica extrema y aislada del territorio austral es la noción de desigualdad territorial.

Entendemos por desigualdad territorial a la situación de asimetría    que afecta al conjunto de los habitantes de un territorio en el acceso oportuno y directo al conjunto de oportunidades, bienes, servicios y beneficios del desarrollo, como consecuencia de la posición alejada, extrema y especial que caracteriza a dicho territorio.

Esta desigualdad territorial afecta al desarrollo productivo y la dotación de servicios generando menores niveles de crecimiento, al incrementar los costos de transporte, al dificultar las condiciones de conectividad intrarregional e interregional y al frenar el crecimiento.

La desigualdad es el doble resultado de la posición geográfica de un territorio y de la estructura de centralismo con que es gobernado ese territorio.

Desde este punto de vista, la desigualdad territorial es una fórmula comparativa, donde el habitante de un lugar alejado del centro constata por simple observación de su entorno y de su propia realidad, que no tiene los mismos accesos a las mismas oportunidades de las que dispone el habitante de ese centro. ([9])

Las fórmulas de la descentralización (en sus distintas dimensiones) contribuyen a fortalecer las capacidades y atribuciones regionales y locales. La descentralización en la región de Magallanes, desde un punto de vista territorial, debiera orientarse en tres direcciones generales:

a)      Fortalecer las capacidades y atribuciones de los gobiernos regionales para que administren y gestionen el conjunto de las políticas públicas regionales, a través de una institucionalidad regional dotada de recursos y de facultades (políticas públicas regionales, servicios públicos regionales) y con un fuerte sello de participación ciudadana y transparencia;

b)     Abrir paso hacia la descentralización y regionalización en los instrumentos de medición de precios, costos, remuneraciones, pensiones y jubilaciones y condiciones de vida, hasta el nivel comunal, de manera que se conviertan efectivamente en herramientas de descentralización económica; y

c)      Avanzar gradualmente hacia la descentralización fiscal, mediante la creación de tributos de ámbito regional y de uso exclusivo en la región.

 

UNA VISIÓN GEOPOLITICA DEL DESARROLLO FUTURO DE MAGALLANES

 

El modelo neoliberal de desarrollo para territorios alejados y extremos como el de Magallanes, Aysén y la Patagonia, implantado hace más de 30 años, no ha dado los resultados prometidos o supuestos, ni ha impulsado un efectivo nivel de crecimiento que se traduzca en desarrollo vivido por sus habitantes.

Ni un Estado subsidiario ni un mercado omnipotente son la solución a los desequilibrios sociales y económicos ni a las desigualdades territoriales que afectan a Magallanes.

La historia de la región de Magallanes, desde 1843 hasta el presente indica una y otra vez, que en estos territorios se necesita un Estado fuerte, impulsor, promotor, planificador, un Estado protagonista del desarrollo, apoyando la iniciativa emprendedora, financiando la infraestructura, ampliando la conectividad, facilitando el acceso a los territorios lejanos y contribuyendo efectivamente a mejorar la calidad de vida y el desarrollo humano de sus habitantes.

El Estado desde sus inicios históricos en Magallanes, construyó las carreteras, sendas de penetración y caminos, diseñó, planificó y urbanizó las ciudades, levantó la infraestructura pública, construyó los puertos, caletas, aeródromos y aeropuertos, instaló las redes de distribución domiciliaria de agua potable, energía eléctrica y de gas natural, puso en marcha el primer barrio industrial de la región y constituyó el eje articulador de la construcción de región, facilitando la iniciativa privada y emprendedora y fijando las orientaciones globales y sectoriales del desarrollo.

El desarrollo de Magallanes no depende ni puede depender exclusiva ni excluyentemente de un mercado prácticamente desregulado, basado en el monopolio, la concentración y el centralismo económico-financiero de grandes conglomerados en el control de rubros esenciales de la producción y la distribución.

El territorio austral, su poblamiento, su desarrollo productivo, su desarrollo humano y las condiciones de calidad de vida sustentable y digna de sus habitantes, dependen simultáneamente de un rol impulsor y orientador del Estado (funcionando en términos descentralizados y desconcentrados) combinado con la iniciativa privada y la participación de las fuerzas productivas del trabajo.

Resulta evidente que una adecuada combinación de Estado, capital y trabajo parecen ser la clave que permitiría que el desarrollo de la región y de sus territorios diversos, pero en una ecuación donde el Estado y los poderes públicos ejercen un rol activo y estratégico de planificación y análisis prospectivo, de ordenamiento territorial y de estímulo al desarrollo.

Pero, el desarrollo en la región austral, no es solamente tasas de crecimiento, niveles de inversión o porcentajes de ganancia, sino es una condición de vida de las personas, los grupos y las comunidades, en que los habitantes buscan y encuentran oportunidades de crecimiento humano, de felicidad y de satisfacción de todas sus necesidades y aspiraciones. En Magallanes, como en otras zonas alejadas del centro, el desarrollo es principalmente desarrollo humano.

El aporte, el esfuerzo, el trabajo, la iniciativa, la inversión, son posibilidades.

Esto se traduce en que los términos mismos de la rentabilidad y particularmente de la “rentabilidad social” de los proyectos y programas no pueden ser los mismos que aquellos que se aplican en lugares menos afectados por la desigualdad territorial que Magallanes.

El principio de la desigualdad territorial, desde una perspectiva geopolítica aplicada a la región y al desarrollo de la región de Magallanes, introduce un cambio profundo y sustancial en el diseño, la formulación, la implementación y la evaluación de las políticas públicas.

Pero, ¿cómo se implantan en el territorio los nodos y redes de desarrollo?

El desarrollo de Magallanes desde un punto de vista geográfico y geopolítico, podría interpretarse como un largo proceso de ocupación y territorialización ([10]) de los espacios continentales e insulares interiores a partir de un foco originario de difusión que cumplió el rol estratégico de nodo de conectividad, de producción y de poblamiento.

 

La territorialidad del desarrollo regional: mallas, redes y nodos

 

Las mallas territoriales de ocupación del ekumene en Magallanes, están asociadas a partir de 4 nodos portuarios: Punta Arenas, Natales, Porvenir y Puerto Williams, estando Punta Arenas y Porvenir instaladas en el estrecho de Magallanes y Puerto Williams en el canal Beagle, ambos canales de carácter abierto y bioceánicos, mientras que Puerto Natales se sitúa en un canal interior.

El ciclo de la “economía ganadera de exportación” (1870-1950) se basó precisamente en las ciudades de Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir como nodos portuarios y comerciales desde donde se desplegaron la navegación marítima, las rutas interiores hacia los centros productivos ganaderos y los flujos mercantiles hacia Europa.

Cuando colapsó la economía ganadera y se inició el “ciclo petrolero”, los flujos productivos, comerciales y migratorios siguieron funcionando hacia y desde el eje Punta Arenas – Natales – Porvenir, pero surgieron además nuevos nodos de desarrollo productivo y poblacional: Posesión, Cerro Sombrero…

El desarrollo territorial de Magallanes continúa estando centrado en el borde costero del continente y de isla de Tierra del Fuego, con actividades extractivas, productivas y de servicios en el interior del territorio, pero fuertemente dependientes de los núcleos poblados costeros.

 

Construcción del territorio, aislamiento y ruralidad en Magallanes

 

El proceso de territorialización y la propia territorialidad de los habitantes de Magallanes es una construcción cultural e identitaria única, formada en la mezcla de aportes culturales exógenos y en la apropiación del espacio austral con una voluntad pionera de transformación y de asentamiento. ([11])   La construcción del territorio en Magallanes es, a la vez, productiva y económica, social, cultural y simbólica y, además contiene un fuerte componente político.

El concepto pionero le otorga contenido simbólico y cultural a la territorialización magallánica, el reclamo de autonomía y de descentralización aporta el sello político y lo productivo y económico se vincula a la producción a partir de ciertas materias primas y recursos naturales y energéticos que han determinado la estructura y la trayectoria económica de la región. La ganadería ovina y la producción de hidrocarburos, siguen siendo actividades emblemáticas y simbólicas del desarrollo magallánico y los esfuerzos de diversificación productiva han avanzado lentamente.

¿Magallanes avanza hacia la condición de una región cuya estructura productiva estará centrada en los servicios, en el turismo y en la producción de energías? Para asumir esta perspectiva, se requiere de un esfuerzo intenso de descentralización del aparato público y de los actores económicos en la región.

Frente a una matriz productiva centrada en la explotación de recursos naturales y energéticos, la región presenta todavía serias carencias en descentralización.

En este contexto, el territorio, sus características extensas y sus vastos recursos marcan el desarrollo presente y futuro.

El 80.7% de las localidades de la región de Magallanes se encuentran en condición de aislamiento. ([12])

La mayoría de las comunas del territorio regional se sitúan en espacios rurales y están condicionados por el aislamiento relativo respecto de los centros de decisiones. Es en esta dimensión de la vida de los habitantes de esos sub-territorios, además, donde existe el mayor grado de percepción de un doble centralismo del que son objeto: por una parte, el centralismo de la capital regional respecto del centro político del país, que se replica, por otra parte, en el centralismo regional de la capital Punta Arenas, respecto de las comunas rurales. ([13])

Los factores principales que determinan el aislamiento de estos sub-territorios son:

a)      La gran extensión territorial de la región, que determina a su vez grandes distancias entre las comunidades habitadas;

b)     La dispersión geográfica de los habitantes dentro del sub-territorio, con una geomorfología radial donde cada comuna rural se estructura en una o dos comunidades habitadas que actúan como centro sub-territorial de administración y servicios, donde confluyen las vías de acceso y un conjunto de puntos productivos habitados y dispersos en la extensión de la pampa magallánica;

c)      La diversidad de la calidad de la red vial, desde carreteras hasta caminos interiores y huellas de transporte, lo que dificulta y hace más dificultosa el traslado dentro del sub-territorio;

d)     La carencia de servicios básicos esenciales continuos para los habitantes de cada comunidad (electricidad, servicios de telefonía e internet), la que condiciona fuertemente el arraigo, la unidad familiar y en definitiva, el poblamiento estable en esos territorios.

Las condiciones particulares de la ruralidad en Magallanes, determinan la expresión de una fuerte identidad territorial, asociada al clima y a una geografía inhóspita y agreste, a la vida familiar forjada sobre la base del esfuerzo pionero y de la voluntad de permanencia en cada comunidad, a pesar de las dificultades, a una actividad productiva ganadera que conserva las tradiciones de trabajo propias y las costumbres y hábitos de las estancias patagónicas de la primera mitad del siglo XX y a esfuerzos aislados de emprendimiento e innovación adaptándose a la adversidad geográfica y a la desigualdad territorial.

En la mayor parte de los sub-territorios rurales de la región, a pesar de los esfuerzos de los servicios municipales, la dotación de servicios públicos locales como educación y salud sigue siendo precaria e insuficiente, determinando procesos migratorios dentro de cada familia, para asegurar la educación y formación de los jóvenes.

Aquí se produce un “círculo migratorio perverso” que afecta a las familias residentes de las comunas rurales, que impacta el poblamiento productivo y estable de dichas localidades. ([14]) En condiciones de “pleno empleo” además, las unidades productivas rurales y comunidades locales carecen de mano de obra técnica suficiente para todas las actividades de la comuna.

El principal problema que afecta a la ruralidad en Magallanes, desde una perspectiva geopolítica, es el aislamiento relativo y la dispersión de la población, la falta de infraestructura suficiente y el gradual proceso de despoblamiento que experimentan, tanto porque los centros poblados mayores ejercen atractivo por su diversidad de servicios disponible, como porque las localidades rurales necesitan ser dotadas de más y mejores servicios, de conectividad y de resolutividad.

Por tanto, puede afirmarse que el punto de partida espacial o territorial de los esfuerzos de descentralización y de conectividad en la región de Magallanes, debieran ser las comunas rurales, hoy verdaderas zonas rezagadas y aisladas del desarrollo regional.

 

Una agenda de la descentralización política e institucional

 

Desde una perspectiva estrictamente política e institucional, la descentralización posible en Magallanes debiera incluir entre otras medidas, las siguientes:

a)      El fortalecimiento de la representatividad territorial del Consejo Regional, incorporando a los Alcaldes de las comunas de la región;

b)     El fortalecimiento de las capacidades, asesorías y atribuciones del Consejo Regional y de los Consejeros Regionales, de manera de dotarlos de atribuciones fiscalizadoras y de proposición y gestión de proyectos al Consejo;

c)      El fortalecimiento de las capacidades y atribuciones de los concejos comunales y de los concejales de las comunas, de manera de dotarlos de atribuciones fiscalizadoras, de proposición y gestión de proyectos al Concejo;

d)     La creación de servicios públicos regionales;

e)      La creación de tributos regionales;

f)       La creación de un IPC regionalizado, de un mecanismo de cálculo del costo de la vida , las remuneraciones y las pensiones y jubilaciones regionalizados y desagregados por comunas;

g)      La elección directa por sufragio universal de los Intendentes Regionales;

h)     La instauración del mecanismo de los plebiscitos ciudadanos regionales, para materias de interés regional como la Estrategia Regional de Desarrollo, entre otras;

i)       La instauración definitiva, gradual y estable del mecanismo de los presupuestos participativos, tanto a nivel comunal (porcentaje del presupuesto comunal) como a nivel regional; y

j)       La instauración gradual del mecanismo de la “iniciativa ciudadana de desarrollo” similar a la iniciativa ciudadana de ley, de manera que un número determinado de ciudadanos de la región puedan introducir al Consejo Regional proyectos de su interés y autoría.

 

Es posible una geopolítica de la descentralización

 

En la región de Magallanes, las necesidades de descentralización son imperativos políticos ineludibles que tocan a las demandas más profundas de la ciudadanía y de los actores sociales, políticos y económicos.

Pero, esa descentralización tiene que tener un correlato territorial, es decir tiene que traducirse en una geopolítica de la descentralización a partir de un “nuevo pacto” entre la región y el Estado de Chile que, teniendo rango constitucional, incorpore procesos efectivos de transferencia de competencias desde la administración central y los actores económicos y corporativos nacionales hacia el gobierno regional y los gobiernos provinciales y comunales.

Esto implica que el Estado de Chile debe dotar de entidad jurídica a los órganos descentralizados así como de recursos y atribuciones, con un patrimonio propio y capacidades de gestión independiente o autónoma respecto de la administración central, manteniendo ésta un poder de contraloría.

Pero, además, la descentralización en la región de Magallanes y sus territorios, debe contar con un componente participativo y ciudadano, que dé cuenta de las particularidades sociales y culturales de sus habitantes.  La historia social y política de Magallanes indican claramente que la descentralización de las estructuras y de los procesos de toma de decisiones debe hacerse con y mediante la participación de los ciudadanos, a riesgo de convertirse en una nueva proliferación de órganos estatales y entes corporativos construidos bajo una lógica elitista y excluyente.

Cuando se piensa la descentralización desde el punto de vista del ciudadano y del territorio donde habita, trabaja, produce y crea, necesariamente la perspectiva de análisis se invierte.

Los habitantes, los ciudadanos, los primeros implicados en los efectos de la toma de decisiones públicas y corporativas, vuelve la cuestión de la calidad de la gestión pública un asunto de sentido común, donde los problemas de las personas y de los grupos y comunidades operan con su propia urgencia sobre el aparato público y las empresas, demandando, exigiendo, reclamando y dando origen a las políticas públicas.

Pero esas problemáticas, se asientan y se inscriben en un territorio, es decir, en un espacio material y simbólico, que es el que determina las condiciones de vida desde donde surgen esas carencias y necesidades.   Luego existe, desde una perspectiva geopolítica, una ecuación de la diversidad y de la desigualdad territorial: “territorios + problemas/necesidades + demandas + aspiraciones”, donde el aparato público interviene con las políticas públicas, apuntando a disminuir las desigualdades territoriales, sociales y económicas.

En Magallanes, la desigualdad territorial se agrega a las desigualdades sociales y socio-económicas, introduciendo nuevas variables de injusticia y de inequidad a las condiciones de vida y de trabajo de sus habitantes, como consecuencia del alejamiento geográfico, el rigor climático y la estructura centralizada de toma de decisiones políticas y económicas.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES

 

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Energía y desarrollo en Magallanes: una perspectiva geopolítica y prospectiva.

http://geopoliticaxxi.wordpress.com/2011/04/22/energia-y-desarrollo-en-magallanes-una-perspectiva-geopolitica-y-prospectiva/

BID: Análisis, evaluación y propuesta de Perfeccionamiento de los Incentivos Especiales de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Punta Arenas, 2006.

Bret, B.: Les inegalités: une question de geographie politique. L’Information Geographique Vol. 60, Nr 1-2. 1996. Pp. 10-19.

SUBDERE: Estudio Identificación de Localidades en Condiciones de Aislamiento 2012. Santiago, 2012. SUBDERE.

SUBDERE: Integración de Territorios Aislados. Diagnóstico y Propuestas. Santiago, 1999. SUBDERE.

SUBDERE: Alianzas estratégicas para el Desarrollo Integrado de Territorios Aislados. Santiago, 2013. SUBDERE.

SUBDERE: Política Nacional de Desarrollo de Zonas Aisladas. Santiago, 2010. SUBDERE.

Tecnologías Geoespaciales: experiencias aplicadas al estudio y gestión del territorio. Talca, 2009. Universidad de Talca.

 

 

[1]Raffestin, Cl. :Espaces, jeux et enjeux, Paris, 1986.

 

[2] Así, se distinguen en la historia regional, períodos de auge y crecimiento tales como las décadas de los años de 1870 a 1890 en el siglo XIX (caracterizados en la Gobernación de Oscar Viel y sus sucesores), el período de los años 50 del siglo XX (con el gobierno de Carlos Ibañez), y la etapa de 1964-1973 (con los gobiernos de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende) que desplegaron un esfuerzo continuo de planificación y promoción del aporte, la planificación y la inversión del Estado en favor de la región y desde la región. Cada uno de estos períodos además, se inserta en el modelo de desarrollo y producción del país, inserto dentro de un determinado patrón global de desarrollo.

[3] El carbón, procedente de las minas del Rio del mismo nombre, fue el primer producto comercial de la colonia de Punta Arenas, en los años de 1860, para el suministro de los vapores que atravesaban el Estrecho de Magallanes.

[4] El concepto de “economía ganadera de exportación” lo hemos propuesto para referirse a un modo de producción específico en la Patagonia, donde la actividad de explotación ganadera extensiva fue el centro difusor de la inversión, los flujos de mano de obra, el desarrollo de la industria artesanal, marítima y de la banca, orientados a la exportación de productos ganaderos hacia los mercados europeos e ingleses en particular.

[5] Al suspenderse el flujo del comercio marítimo entre la Patagonia y los mercados europeos, se afectaron a todos los procesos productivos y económicos de la región.

[6] Desde la demanda contra la implantación de la Aduana en 1910, los movimientos obreros liderados por la Federación Obrera de Magallanes hasta 1920 a favor de la representación parlamentaria del territorio, o las manifestaciones de reclamo por la instalación de la refinería de petróleo en Magallanes en 1948 y 1949, o por el Puerto Libre en 1960, así como el Puntarenazo de 1984 o el paro del gas de enero de 2011, todos los grandes movimientos sociales magallánicos contienen un sello de autonomía y contienen una demanda de descentralización.

[7] A lo largo de la historia económica de la región, Magallanes ha sido objeto de una serie de normas de excepción y estímulo al desarrollo, con resultados diversos, desde la condición de “puerto franco” en los inicios de la Gobernación de Oscar Viel, pasando por el sistema de “puerto libre” en los años 60 y 70, hasta el período de “zona franca” y leyes de excepción de los años 80 y 90 recientes.

[8] El informe “Análisis, evaluación y propuesta de perfeccionamiento de los incentivos especiales de la región de Magallanes y Antártica chilena” del BID en 2007 es una fuente principal en esta materia.

[9] Si existiera una geopolítica de la desigualdad, más allá e incluyendo la desigualdad social, económica, política y/o cultural, la desigualdad territorial podría ser comprendida desde el amplio concepto del sentido común y de la vivencia y experiencia de los habitantes de un territorio, donde el ciudadano, gracias a los medios de comunicación y a las tecnologías de las comunicaciones y la información puede constatar cotidianamente que su propio modo de vida y las condiciones en que vive, no son iguales que aquellas en las que vive el habitante de la metrópoli, la capital o el centro de decisiones de todo el territorio.

[10] Entendemos en este ensayo “territorialización” siguiendo el paradigma de Raffestin, como el proceso de apropiación del espacio geográfico y su progresiva transformación en territorio, como consecuencia del aporte del esfuerzo humano: trabajo, información, capital y cultura.

[11] La territorialidad, tal y como la define SACK (1986, p.19), es una conducta humana que intenta influir, afectar o controlar acciones mediante el establecimiento de un control sobre un área geográfica específica: el territorio. Para él, la territorialidad humana cumple cuatro funciones básicas: fortalecer el control sobre el acceso al territorio, reificar el poder a través de su vinculación directa al territorio, desplazar la atención de la relación social de dominación y actuar como contenedor espacial de hechos y actitudes. Estaría entonces en el vértice de un gran número de acciones humanas; de hecho, para SACK (1986) sólo existiría otra forma tan importante de relación geográfica, que es la acción por contacto.   Pero la territorialidad humana no ha sido idéntica en el transcurso del tiempo, según SACK (1986, p.50) se han producido dos transiciones principales: de la territorialidad de las sociedades primitivas “sin clases” a la de las civilizaciones premodernas, y de la territorialidad de éstas a la del capitalismo moderno.  Esta variabilidad se relaciona, evidentemente con el hecho de que la territorialidad es construida socialmente. Es un componente necesario de toda relación de poder, que, en definitiva, participa en la creación y mantenimiento del orden social, así como en la producción del contexto espacial a través del que experimentamos el mundo, legal y simbólicamente.

[12] Estudio Identificación de Localidades en condición de aislamiento, 2012. SUBDERE, Santiago, 2012. Pag. 123.-

[13] Así como el centralismo es –a la vez- una instalación conceptual y un modo estructurado de poder y de decisiones, el aislamiento geográfico es una realidad instalada en las estructuras de gobierno y administración, en el modo de vida y en el imaginario subconsciente de las personas, los grupos y las comunidades, de donde resulta una percepción de aislamiento, que incide fuertemente en las actitudes y las conductas.

[14] Los hijos de las familias rurales en la pampa magallánica, una vez egresados de las escuelas locales, deben emigrar hacia los liceos ubicados en las capitales provinciales y regional, generando un quiebre familiar “natural”, donde el padre de familia reside y trabaja en una estancia o localidad rural, y la esposa y madre debe emigrar a la ciudad para acompañar la educación de los hijos.   El resultado es el quiebre familiar y la dificultad de asentamiento definitivo de la familia en el espacio rural, porque éste no ofrece las condiciones de infraestructura y de servicios necesarios para asegurar el poblamiento estable.

 

 

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