Estado, Nación y megaproyectos en la Patagonia

¿Porqué resulta cada vez más evidente que mientras más avanza una nación hacia el “desarrollo”, los megaproyectos se convierten en el principal factor de perjuicio del medio ambiente y los recursos naturales?

En el caso de Chile, una nación “en vías de subdesarrollo”, el salto hacia el desarrollo desde una lógica neoliberal, es apreciado y valorado como un impulso basado en la instalación de megaproyectos empresariales que imponen una lógica mercantil y depredatoria, gracias a un Estado subsidiario (es decir, privado de recursos, voluntad política y facultades efectivas de fiscalización) y a una legislación laxa y permisiva.

Los megaproyectos en las regiones y territorios multiplican exponencialmente el lucro a gran escala.

LOS MEGAPROYECTOS EN LA EPOCA PIONERA DE LA PATAGONIA.

Cuando se revisa la historia económica y social de la Patagonia chileno-argentina, aparece claramente que este esquema de desarrollo basado en grandes corporaciones empresariales que deprendan y sobreexplotan los recursos naturales, las materias primas y las fuentes energéticas, viene desde los inicios del desarrollo de esta región austral.

En efecto, en las dos últimas décadas del siglo XIX y principios del siglo XX se puso en marcha un modelo de desarrollo que hemos denominado de una “economía ganadera de exportación”, articulada sobre la base de la explotación intensiva de la ganadería ovina, alrededor de una mega-empresa, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (SETF), un consorcio de capitales británicos y chilenos que llegó a poseer propiedades con un total de 1 millón de hectáreas en la Patagonia chilena y argentina.

Esta “economía ganadera de exportación” se basaba en la explotación masiva de la ganadería ovina y de la mano de obra traída desde el extranjero y desde las provincias del sur de Chile, en grandes estancias ganaderas que agotaron una y otra vez los pastizales de las pampas australes y que forjaron gigantescas fortunas con la exportación de lanas y carnes a los mercados ingleses y europeos.  Alrededor de la explotación ganadera se articuló la banca regional, el crédito, la industria marítima y naval, la circulación de mano de obra en la Patagonia y el comercio de importación, al tiempo que se concentró la propiedad de la tierra.carte_20ancienne_201

La Explotadora en aquel entonces era propietaria de muelles, barcos, estancias, frigoríficos, bancos, comercios, talleres, maquinarias, ganado ovino y bovino, astilleros, aserraderos y compañías de seguros, de manera que puede afirmarse que eran dueños de las vidas de decenas de miles de trabajadores y sus familias en la Patagonia austral.

La ¨acumulación originaria del capital¨ en estas tierras australes del fin del mundo, se hizo sobre la base de la eliminación física y cultural de los pueblos aborígenes originarios de las pampas patagónicas y la concentración del capital en pocas manos, a partir de una gigantesca plusvalía forjada por el trabajo asalariado. El modo de apropiación de las tierras australes, sancionado por los gobiernos liberales y conservadores de la segunda mitad del siglo XIX, se asemeja a la apropiación en la misma época, de Alaska y los territorios del Yukon, como lo evidencia John J. Underwood en su libro ¨Alaska, an empire in the making¨, London, 1925.

Los accionistas y administradores de aquel megaproyecto ganadero acumulaban en libras esterlinas las utilidades, y pagaban en pesos chilenos o argentinos los salarios a los obreros… y al que se quejaba demasiado, le corrían bala…

Este esquema económico social funcionó porque el Estado argentino y el Estado chileno permitieron que estos grandes megaproyectos operen bajo una lógica depredatoria (como en Alaska o en el oeste californiano), con leyes insuficientes, con pocos funcionarios con escasas atribuciones, con un fuerte poder e influencia política local y con el contrapeso -no siempre eficaz- de organizaciones sindicales, que terminaron siendo barridas de esos territorios por policías y militares comprados y funcionales al poder económico dominante.   Aquella economía ganadera de exportación terminó de colapsar a mediados del siglo XX, no por factores internos, sino por el impacto de la apertura del canal de Panamá en 1917 sobre la navegación marítima hacia el cono sur y por la acumulación de las sucesivas crisis de 1929 y la II guerra mundial.

LOS MEGAPROYECTOS EN LA PATAGONIA AUSTRAL DE HOY.

Cabría preguntarse ¿en qué ha cambiado ésta lógica irracional de los megaproyectos en los territorios patagónicos actuales?

Cuando se intenta instalar un megaproyecto como HidroAysén en la región patagónica para beneficio energético de las mineras del norte de Chile, cuando Mina Invierno en Isla Riesco contribuye decididamente a carbonizar la matriz energética nacional mediante la más grande explotación carbonífera a cielo abierto de Chile, es posible perfectamente comparar el actual modelo de desarrollo neoliberal en Chile, asociado a un Estado subsidiario y a una legislación precaria (a pesar de su frondosidad jurídica), a aquel modelo depredatorio de fines del siglo XIX.

El ingrediente “moderno” de estos megaproyectos se resume en la introducción del discurso de la llamada RSE (responsabilidad social empresarial), un eficiente mecanismo de marketing social que compra recursos de relaciones públicas y adorna la buena conciencia de los accionistas con algún voluminoso cheque entregado a ese lucrativo ¨meganegocio de la compasión¨ que llaman Teletón.

Con frecuencia uno descubre que estos megaproyectos -cuando se basan en capitales extranjeros- hacen en Chile (en términos de relaciones laborales o de perjuicio al medio ambiente), lo que en sus propios países de origen serían prohibidos de hacer.

Y como Chile es todavía un país subdesarrollado y dependiente, que basa su desarrollo principalmente en la explotación intensiva de los recursos naturales y con un bajo componente de valor agregado, el país y el territorio operan como una gran bodega de suministro de materias primas para las economías desarrolladas e industrializadas.  Esquema donde el perjuicio al patrimonio ecológico territorial  de una región o del país, queda como una costosa secuela ambiental, humana y social de largo plazo, a cambio de voluminosas rentabilidades a corto plazo, las que obviamente no se reinvierten en las regiones donde están implantados.

Con los megaproyectos, las cosas han cambiado radicalmente en la Patagonia: antes explotaban mano de obra y ganado y dejaban las pampas empobrecidas; ahora sacan carbón y van dejando un enorme orificio vacío.  Antes, cuando los gremios obreros denunciaban, eran sometidos al rigor represivo de los militares, ahora cuando Alerta Isla Riesco reclama y denuncia, son sometidos a la ley del silenciamiento en los medios de comunicación.

Todavía exportamos materias primas y compramos productos manufacturados.

Tal como ocurría con las lanas que se exportaban en bruto desde Magallanes a los puertos de Inglaterra en 1890, para que después los magallánicos compren en Punta Arenas abrigos, vestidos y “paletós” ingleses fabricados con lana patagónica.

FUENTES Y REFERENCIAS.

Conway, W.: Patagonia. Los grandes espacios y la vida silvestre.   Buenos Aires, 2007.  Editorial El Ateneo.

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Este artículo fue escrito inspirado en el ensayo de Ana Stipicic “Contradicciones que enferman” http://www.futurorenovable.cl/2014/11/ana-stipicic-contradicciones-que-enferman/

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